En un momento de crisis económica mundial como el que vivimos, queda claro que son los sectores mas desfavorecidos de la sociedad los primeros en acusar sus consecuencias. Hablamos de endeudamiento generalizado, los altos precios de la cesta de la compra, el incremento del paro y las largas colas en los servicios sociales municipales Desconocemos si el efecto psicológico que propician los medios de comunicación, sobre todo, acrecientan esta situación o no. Pero ya se nos habla, incluso, de un próximo 2009 mucho peor.
Otra de las damnificadas por esta crisis, sea psicológica o no, es la participación ciudadana. De todos es sabido que la participación ciudadan a es un derecho constitucional, que no sólo se refleja en el reconocimiento constitucional al sufragio universal (es decir en el derecho y el deber de votar), sino en el establecimiento de cauces específicos que materialicen una participación efectiva a la hora de establecer y debatir sobre aspectos (que la mayo r parte de las veces tienen soporte legal) que nos afectan y vinculan a todos.
En nuestro municipio con la llegada al consistorio del gobierno tripartito compuesto por NC, PSOE y CCN en mayo de 2007, se apostó por la democracia participativa lo que suponía un protagonismo de los ciudadan os y las ciudadan as, de sus distritos y barrios, ampliándolos espacios de participación, construir nuevas relaciones entre las instituciones, el territorio y la sociedad, y apostando por nuevas formas de participación en la determinación de las políticas públicas y municipale s.
Año y medio después, la situación no puede ser más desoladora. En el mes de julio tuvimos un amago de interés participativo. Fueron las puestas en escena de procesos importantes como la presentación del Plan Estratégico de Telde en las casas consistoriales con el compromiso de todas las fuerzas políticas presentes en el ayuntamiento teldense, la presentación de los reglamentos de participación ciudadana con la presencia de tagorores municipales en el Teatro Juan Ramón Jiménez, etc. El resultado hasta ahora mismo no ha podido ser peor. Ese ánimo de desarrollar una tradición de inclusión de amplias capas de la sociedad civil en toma de decisiones no toma cuerpo, no llega a la población. Se nos difunde una imagen de participación y consenso, pero se queda en ello, en una simple difusión “a bombo y platillo”, pero la ciudadanía sigue sin identificar mecanismos efectivos de inclusión en la política local.
Nos cuesta pensar que tanto al gobierno tripartito como a la oposición política en el ayuntamiento les cuesta reivindicar la mentalidad de los ciudadan os, lo que que implica pensar en lo colectivo, en el futuro de la sociedad, de nuestros hijos. Si todos ellos pensaran globalmente en lo colectivo, para a ctuar localmente en nuestro entorno, podríamos mejorar nuestras condiciones de vida y crear un futuro diferente para todos. Esta es la lógica de la cooperación. La única que hasta el momento ha demostrado permitir el desarrollo tanto social, como individual.
Acaba el año y sigue sin interesar en esta ciudad la participación de los vecinos mediante la implicación del tejido asociativo en el establecimiento y evaluación de los requisitos de los ciudadan os para el desempeño de los servicios públicos: concretamente, en este ámbito de actuación, a través del Consejo de Participación Ciudadan a las entidades del municipio participan en la valoración y debate de las propuestas de planes de actuación
Aún con la sombra de la crisis somos muchos los que, tomando como base una concepción abierta y plural de la participación ciudadan a, en el contexto actual , seguimos creyendo en un nuevo cauce de participación con el doble objetivo de mejorar la calidad de nuestros servicios, así como fomentar la relación entre el Ayuntamiento y los ciudadan os. Para eso les votamos y para eso son nuestros regidores.
En tanto esto llega, nos metemos en el nuevo año donde, ya sea desde los colectivos ciudadanos, o ya sea desde otros ámbitos de actuación política, plantearemos y debatiremos el tipo de ciudad que deseamos, las infraestructuras que necesitamos para ser una ciudad conectada y moderna, etc. Con todo ello, trabajaremos por un nuevo concepto de ciudadanía, donde Telde sea ese lugar no idílico donde el compromiso cívico y la participación democrática vayan de la mano. El debate emanará de los ciudadanos y los agentes sociales, donde nos interesarán todas las propuestas y opiniones a fin de lograr el objetivo marcado.
Mi deseo para el próximo año: ¿tan difícil es generar todas las sinergias posibles que contribuyan a lograr las condiciones para que Telde se convierta en la gran ciudad de los ciudadanos y de las ciudadanas que todos deseamos? Estoy seguro de ello…es posible. En estas fechas entrañables, mi más sincera felicitación a todos los hombres y a todas las mujeres de Telde confiados en un futuro alentador para esta gran ciudad.
Antonio Hernández Lobo es Presidente de la Asociación Plan Estratégico Ciudad de Telde